Saltar al contenido
Servicio de prevención ajeno acreditado · nº CM116/23 Accesos Área de cliente 633 11 50 12 Fijo 957 05 33 88

Riesgo eléctrico en oficinas y locales

Accidentes de trabajo 8 min de lectura Publicado el Por el equipo técnico de iPrevención

En este artículo
  1. Qué se entiende por riesgo eléctrico en oficinas y locales
  2. Qué dice la normativa y por qué no basta con “tener enchufes”
  3. Errores comunes que siguen repitiéndose
  4. Cómo prevenir el riesgo eléctrico de forma realista
Electricista trabajando con equipos de protección

En muchas oficinas y locales comerciales, el riesgo eléctrico se percibe como algo secundario porque no se trabaja “directamente con electricidad”. Sin embargo, la normativa española deja claro que el riesgo eléctrico no se limita a electricistas o personal técnico: afecta a cualquier lugar de trabajo donde existan instalaciones, equipos o receptores eléctricos. Además, el propio Real Decreto 614/2001 incluye dentro del riesgo eléctrico no solo el choque por contacto directo o indirecto, sino también quemaduras, caídas derivadas del contacto y hasta incendios o explosiones originados por la electricidad.

Antes de entrar en materia, conviene matizar una cosa importante: muchas veces se habla de las NTP como si fueran la norma obligatoria, pero no lo son. La base legal aplicable es, sobre todo, el Real Decreto 614/2001 y la normativa electrotécnica correspondiente. Las guías técnicas y las NTP del INSST son documentos de apoyo muy valiosos, pero de carácter no vinculante. Para este artículo, por tanto, el enfoque se apoya en el listado de NTP sobre trabajo con riesgo eléctrico del INSST.

Qué se entiende por riesgo eléctrico en oficinas y locales

En un despacho, una academia, una clínica, una tienda o un pequeño local, el riesgo eléctrico aparece en situaciones muy cotidianas: enchufes sobrecargados, regletas encadenadas, cables deteriorados, tomas de tierra anuladas, cuadros eléctricos manipulados sin autorización o equipos instalados en zonas con humedad sin las protecciones adecuadas. La normativa exige que la instalación eléctrica se adapte a las características del lugar, de la actividad y de los equipos utilizados, teniendo en cuenta factores como la humedad, los materiales inflamables o cualquier condición que pueda aumentar el riesgo.

Además, la guía técnica del INSST sobre lugares de trabajo recuerda que la instalación eléctrica no debe entrañar riesgos de incendio o explosión y que los trabajadores deben estar protegidos frente a contactos directos e indirectos. También indica que la instalación y sus dispositivos de protección deben tener en cuenta no solo la tensión o los factores externos, sino también la competencia de las personas que puedan acceder a partes de la instalación. Esto es especialmente relevante en oficinas y locales donde conviven personal usuario, encargados y servicios externos de mantenimiento.

Pinza amperimetrica — Riesgo eléctrico en oficinas y locales

Qué dice la normativa y por qué no basta con “tener enchufes”

La obligación del empresario no se limita a instalar enchufes y dar por hecho que todo funciona. El RD 614/2001 establece que deben adoptarse las medidas necesarias para que la utilización o presencia de la energía eléctrica en el lugar de trabajo no derive en riesgos para la seguridad y salud de las personas trabajadoras. También exige que las instalaciones se utilicen y mantengan de forma adecuada y que el funcionamiento de los sistemas de protección se controle periódicamente.

A esto se suma el RD 486/1997, a través de su guía técnica, que obliga al mantenimiento periódico de las instalaciones en los lugares de trabajo. El INSST añade que el titular debe mantenerlas en buen estado de funcionamiento, usarlas dentro de sus características y capacidades, abstenerse de modificarlas indebidamente y asegurarse de que determinados elementos y dispositivos sean revisados o inspeccionados periódicamente para garantizar un funcionamiento correcto y seguro.

Errores comunes que siguen repitiéndose

Regletas y alargaderas como solución permanente

Uno de los errores más habituales en oficinas y locales es utilizar alargaderas y regletas como si fueran una ampliación fija de la instalación. En la práctica preventiva, esto suele indicar que el número de bases de enchufe es insuficiente para la carga real de trabajo. Un documento técnico del INSST sobre oficinas y comercio minorista advierte expresamente del uso incorrecto de alargadores en sustitución de enchufes fijos y del riesgo de sobrecarga cuando se alimenta un número excesivo de aparatos o se usan elementos de calibre insuficiente.

Desde el punto de vista preventivo, una regleta puede ser útil como recurso puntual y controlado, pero no como parche permanente. Si en un puesto siempre hay varias regletas encadenadas, ordenadores, impresoras, cargadores, climatización portátil y otros equipos conectados sobre una misma línea, lo razonable no es “tirar con ello”, sino revisar si la instalación está adaptada al uso real. La normativa exige precisamente eso: adecuación de la instalación al lugar, a la actividad y a los receptores utilizados.

Cables por el suelo y zonas de paso

Otro error muy frecuente es dejar cables eléctricos o de teléfono en pasillos, zonas de circulación o debajo de mesas sin canalización ni orden. Esto no solo aumenta el desgaste del cableado, sino que también genera tropiezos y caídas. El material técnico del INSST sobre oficinas identifica expresamente los cables situados en pasillos y vías de paso como una causa frecuente de tropiezos y lesiones.

En este punto, el problema no es solo “orden estético”. Hablamos de seguridad. Cuando un cable queda pinzado, aplastado por ruedas de sillas, doblado de forma continua o expuesto al tránsito, aumenta la probabilidad de deterioro del aislamiento. Y si además ese cable está en una zona de paso, el accidente puede combinar riesgo eléctrico y caída al mismo tiempo.

Anular la toma de tierra o usar adaptadores manipulados

Este es uno de los errores más peligrosos y, a la vez, más infravalorados. El INSST recoge como práctica insegura el uso de adaptadores o clavijas manipulados para conectar equipos con toma de tierra en bases de dos tomas, dejando la tierra sin conectar. También menciona la rotura de las patillas de tierra para forzar la conexión en enchufes incompatibles.

Aquí no hay margen para la improvisación. Si un equipo necesita toma de tierra, debe conectarse en una base adecuada. Eliminar esa protección supone degradar deliberadamente la seguridad del equipo y aumentar el riesgo de contacto indirecto. Y no conviene olvidar que el RD 614/2001 incluye expresamente dentro del riesgo eléctrico los contactos indirectos, es decir, el contacto con masas puestas accidentalmente en tensión.

Imagen del artículo: Riesgo eléctrico en oficinas y locales

Manipular enchufes, cuadros o averías sin personal competente

En muchas empresas aún persiste la costumbre de “hacer un apaño”: cambiar una base, tocar un cuadro, abrir una tapa, puentear algo o revisar una avería sin personal autorizado. Sin embargo, el RD 614/2001 distingue claramente entre las operaciones elementales de uso normal y los trabajos con riesgo eléctrico. Solo pueden considerarse operaciones ordinarias aquellas como conectar o desconectar material de baja tensión concebido para uso inmediato por el público y siempre siguiendo el procedimiento previsto por el fabricante y con el material en buen estado.

Todo lo que vaya más allá de ese uso básico entra en otro terreno. La propia guía del INSST diferencia entre trabajadores usuarios, trabajadores que desarrollan actividades no eléctricas en proximidad y trabajadores cuyos cometidos son instalar, reparar o mantener instalaciones. Además, el RD 614/2001 obliga a garantizar formación e información adecuadas sobre el riesgo eléctrico y sobre las medidas de prevención y protección aplicables.

No revisar la instalación ni los dispositivos de protección

Otro fallo muy común es dar por hecho que, como “todo enciende”, la instalación está bien. Pero una instalación eléctrica segura no se evalúa solo porque funcione. La normativa exige mantenimiento, control periódico de los sistemas de protección y revisiones o inspecciones según corresponda. La guía técnica del INSST sobre lugares de trabajo recuerda que el mantenimiento periódico es obligatorio y que el titular debe asegurarse de la revisión o inspección periódica de determinados elementos para garantizar un funcionamiento correcto y seguro.

Esto afecta especialmente a diferenciales, tomas de tierra, magnetotérmicos, cuadros, bases deterioradas o puntos de conexión sometidos a uso intensivo. En oficinas y locales abiertos al público, donde la instalación soporta muchas horas de uso y múltiples equipos, la revisión preventiva evita que el problema aparezca justo cuando ya ha habido una incidencia.

Ignorar humedad, limpieza y condiciones del entorno

No todas las oficinas y locales tienen las mismas condiciones. No es igual una asesoría que una peluquería, una clínica, una cocina-office, un almacén con zona de mostrador o un comercio con escaparate y limpieza frecuente. El RD 614/2001 obliga a adaptar la instalación a las condiciones específicas del lugar y cita de forma expresa la posible presencia de agua o humedad como factor que puede incrementar significativamente el riesgo eléctrico.

Por eso, un error habitual es usar equipos o bases de enchufe inadecuados en zonas húmedas o limpiar cerca de puntos eléctricos sin procedimiento claro. Cuando el entorno cambia, también deben cambiar las medidas preventivas: tipo de equipo, ubicación, protección, mantenimiento y control de acceso.

Cómo prevenir el riesgo eléctrico de forma realista

La prevención eficaz en oficinas y locales no pasa por sobrerregularlo todo, sino por hacer bien cuatro cosas: que la instalación esté adaptada al uso real, que se mantenga correctamente, que el personal sepa qué puede hacer y qué no, y que las incidencias no se “normalicen”. La normativa y las guías técnicas del INSST apuntan justo en esa dirección: adecuación, mantenimiento, control periódico y formación.

A nivel práctico, eso implica revisar la distribución de enchufes, evitar regletas encadenadas, retirar de uso cables o clavijas dañadas, canalizar cableado en zonas de paso, no anular nunca la toma de tierra, impedir manipulaciones improvisadas y documentar revisiones e incidencias. También conviene dejar claro qué personas pueden intervenir sobre la instalación y cuándo debe entrar personal especializado o empresa mantenedora.



El riesgo eléctrico en oficinas y locales no suele aparecer por grandes maniobras técnicas, sino por pequeños errores repetidos y tolerados: una regleta de más, un cable deteriorado, una tierra anulada, una humedad mal gestionada o una avería “apañada” sin autorización. Precisamente por eso, la prevención eficaz no empieza cuando hay una descarga o un cortocircuito, sino mucho antes: en el diseño de la instalación, en el mantenimiento periódico y en una cultura preventiva donde el personal sabe que la electricidad no se improvisa.

Si tu empresa quiere reforzar esta parte preventiva, puede apoyarse en los cursos de formación en prevención de iPrevención y complementar la organización diaria con pautas de orden y control como las que recoge su contenido sobre orden en oficinas y prevención de accidentes.

¿Cuánto te costaría a ti? Calcúlalo en 30 segundos

Con nuestra tarifa oficial, la misma que usa el comercial. Sin dejar tus datos.

¿Agricultura, o recurso preventivo en obra? Tienen tarifa propia: pídenos presupuesto.