
La seguridad vial laboral es un aspecto clave dentro de la prevención de riesgos laborales. Aunque muchas veces se asocia la prevención solo al interior del centro de trabajo, lo cierto es que una parte importante de los riesgos aparece durante los desplazamientos relacionados con la actividad profesional. Ir al trabajo, volver a casa o moverse durante la jornada también forma parte, en muchos casos, de la exposición al riesgo. El INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) trata esta materia de forma específica y recuerda que la movilidad laboral debe integrarse en la gestión preventiva de la empresa.
Esto es especialmente importante porque los accidentes de tráfico laborales siguen teniendo un peso relevante dentro de la siniestralidad. Según el informe anual del INSST con datos de 2024, los accidentes con baja in itinere representaron el 14,0 % del total de accidentes de trabajo con baja en España.
Por eso, reducir los accidentes viales laborales no depende solo de pedir prudencia al volante. Exige organización, análisis y medidas preventivas adaptadas a la realidad de cada empresa.

Qué son los accidentes in itinere y en misión
Dentro de la seguridad vial laboral conviene diferenciar dos conceptos básicos.
El accidente in itinere es el que se produce en el desplazamiento habitual entre el domicilio y el centro de trabajo, ya sea en la ida o en la vuelta. El INSST señala que para identificarlo deben darse elementos como la relación con el trayecto habitual y la ausencia de interrupciones ajenas al trabajo.
El accidente en misión, en cambio, ocurre durante la jornada laboral, cuando la persona trabajadora debe desplazarse para realizar una tarea profesional. Aquí entrarían, por ejemplo, las visitas a clientes, los repartos, los desplazamientos técnicos o los viajes entre centros de trabajo.
Ambos casos forman parte de la seguridad vial laboral, pero no siempre requieren las mismas medidas preventivas. Por eso es importante analizarlos por separado.
Por qué la empresa debe actuar
Durante años se ha tendido a ver los accidentes de tráfico laborales como algo externo al control de la empresa. Sin embargo, el enfoque actual del INSST deja claro que la movilidad también genera riesgos laborales y que esos riesgos deben evaluarse y gestionarse.
Esto tiene lógica si se piensa en todos los factores que influyen en un desplazamiento: horarios ajustados, estrés, fatiga, uso intensivo del vehículo, mala planificación de rutas, distracciones o incluso una organización del trabajo que obligue a moverse con prisas. Muchos de esos elementos no dependen solo del conductor, sino también de cómo se organiza la actividad.
Por tanto, hablar de seguridad vial laboral no es solo hablar de conducción segura. Es hablar también de prevención, planificación y cultura de seguridad.
El primer paso: analizar la movilidad real de la plantilla
Antes de implantar medidas, la empresa debe entender cómo se desplazan sus trabajadores. Ese análisis puede incluir cuestiones como estas:
- qué medios de transporte utiliza la plantilla;
- qué puestos requieren desplazamientos frecuentes;
- qué horarios presentan más exposición al riesgo;
- qué rutas son las más habituales;
- qué antecedentes de incidentes o accidentes existen.
Este punto es importante porque no todas las empresas tienen el mismo perfil de riesgo. No necesita las mismas soluciones una oficina con plantilla estable que una empresa con comerciales, técnicos de campo o personal de reparto.
Plan de Seguridad Vial Laboral: una herramienta útil
El INSST aborda el Plan de Seguridad Laboral Vial como un conjunto de acciones planificadas para evitar y controlar los riesgos derivados de la movilidad laboral.
En términos prácticos, esto significa que la prevención vial no debería quedarse en consejos aislados. Lo recomendable es organizarla dentro de un plan que marque prioridades, medidas y seguimiento.
Un plan de este tipo puede incluir:
- diagnóstico inicial de la situación;
- objetivos de mejora;
- medidas preventivas según el tipo de desplazamiento;
- acciones formativas;
- revisión periódica de resultados.
Cuando la movilidad se aborda así, la empresa deja de reaccionar solo después de un accidente y empieza a trabajar de forma preventiva.
Medidas prácticas para reducir accidentes
Reducir los accidentes in itinere y en misión exige combinar varias acciones. No existe una única medida milagrosa, pero sí hay decisiones que pueden marcar una gran diferencia.
Mejorar la organización del trabajo
Muchas situaciones de riesgo no nacen en la carretera, sino en la organización interna. Horarios demasiado ajustados, reuniones encadenadas, rutas mal planificadas o cargas de trabajo excesivas aumentan la probabilidad de errores y accidentes.
Por eso, conviene:
- evitar desplazamientos con tiempos imposibles;
- planificar rutas de forma realista;
- reducir viajes innecesarios;
- priorizar reuniones telemáticas cuando sea viable.
Reforzar la formación y la sensibilización
El INSST insiste en la importancia de la información, la concienciación y las buenas prácticas en seguridad vial laboral.
No siempre hace falta una formación compleja. A veces, pequeñas acciones bien planteadas son muy eficaces: campañas internas, recordatorios periódicos, sesiones breves sobre distracciones al volante o mensajes sobre descanso y fatiga.

Revisar vehículos y condiciones de uso
En los accidentes en misión, el estado del vehículo también es un factor preventivo. Un mantenimiento deficiente, neumáticos en mal estado o revisiones pospuestas aumentan el riesgo.
Por eso, es recomendable:
- mantener los vehículos al día;
- revisar elementos de seguridad;
- comprobar su adecuación al tipo de tarea;
- controlar incidencias repetidas.
Analizar accidentes e incidentes
Cada accidente o incidente puede aportar información valiosa. Revisar qué ha ocurrido, qué factores han influido y qué fallos organizativos existían ayuda a corregir causas y evitar repeticiones. Esta lógica de investigación y mejora continua encaja con el enfoque preventivo general que impulsa el INSST.
Diferencias entre prevenir accidentes in itinere y en misión
Aunque ambos forman parte de la seguridad vial laboral, su prevención no siempre debe ser igual.
En los accidentes in itinere, suelen tener más peso factores como los horarios de entrada y salida, la accesibilidad al centro de trabajo, los hábitos de desplazamiento o la sensibilización de la plantilla. Aquí la empresa puede actuar especialmente a través de la organización, la flexibilidad y la información preventiva.
En los accidentes en misión, además, entran con más fuerza elementos como la gestión de rutas, la planificación de visitas, la carga de trabajo, el mantenimiento de vehículos o la formación específica de quienes conducen durante su jornada.
Distinguir ambos escenarios ayuda a que las medidas sean más eficaces y menos genéricas.
El papel de la cultura preventiva
La seguridad vial laboral funciona mejor cuando no se trata como una campaña puntual, sino como parte de la cultura preventiva de la empresa. Eso significa que la movilidad debe incluirse en la evaluación de riesgos, en la planificación anual, en la formación y en la supervisión.
Cuando la plantilla percibe que la empresa se toma en serio este tema, aumenta la concienciación y mejora la implicación. Y cuando la dirección entiende que la movilidad también es prevención, las decisiones organizativas empiezan a alinearse mejor con la seguridad.
En otras palabras: reducir accidentes viales laborales no depende solo del conductor. También depende del sistema de trabajo que hay detrás.
Conclusión
La seguridad vial laboral debe formar parte de la prevención de riesgos laborales de forma clara y planificada. Los accidentes in itinere y en misión no son hechos aislados ni ajenos a la empresa, sino situaciones que pueden analizarse y prevenirse con medidas concretas. El INSST plantea precisamente ese enfoque: estudiar la movilidad, evaluar los riesgos y desarrollar acciones planificadas para controlar la siniestralidad vial en el entorno laboral.
Para conseguirlo, la empresa necesita combinar análisis, organización, formación y seguimiento. Revisar cómo se desplaza la plantilla, implantar un plan de seguridad vial laboral, mejorar la planificación de los desplazamientos y reforzar la sensibilización son pasos clave para reducir accidentes.
En iPrevención ayudamos a las empresas a integrar la seguridad vial laboral dentro de su sistema preventivo, analizando los desplazamientos, detectando riesgos y definiendo medidas para reducir los accidentes in itinere y en misión.