
Cuando hablamos de riesgos biológicos en el trabajo, es fácil pensar únicamente en hospitales o laboratorios. Sin embargo, la exposición a bacterias, virus, hongos y otros agentes biológicos también puede aparecer en actividades mucho más habituales.
Trabajos de limpieza, gestión de residuos, atención sanitaria o determinados servicios de estética pueden implicar contacto con personas, materiales, superficies, fluidos o residuos potencialmente contaminados.
En iPrevención consideramos fundamental identificar estas situaciones y establecer medidas preventivas adaptadas a cada puesto. Las propias Notas Técnicas de Prevención (NTP) del INSST ofrecen criterios para evaluar y controlar este tipo de exposición.
¿Cuándo existe riesgo biológico en el trabajo?
No necesitamos trabajar deliberadamente con microorganismos para estar expuestos.
La NTP 833 del INSST contempla precisamente actividades donde no existe intención de trabajar con agentes biológicos, pero puede producirse una exposición como consecuencia de las tareas realizadas. La evaluación debe considerar tanto la peligrosidad del posible agente como la probabilidad de exposición.
Las principales vías de exposición pueden incluir:
- Contacto con piel o mucosas.
- Salpicaduras de fluidos.
- Inhalación de aerosoles.
- Pinchazos o cortes con material contaminado.
- Contacto indirecto con superficies, equipos o residuos.
Por eso, la prevención debe empezar analizando qué tareas realizamos y dónde puede producirse el contacto.
Riesgo biológico en trabajos de limpieza
El personal de limpieza puede entrar en contacto con superficies, residuos o materiales contaminados, especialmente cuando trabaja en centros sanitarios, aseos, zonas de alta afluencia o espacios donde existe presencia de fluidos biológicos.
En el ámbito sanitario, la NTP 572 identifica para el personal de limpieza el contacto con muestras contaminadas y el riesgo de pinchazos o cortes, y señala entre las medidas de protección la ropa de trabajo y los guantes industriales.
¿Qué recomendamos?
- Utilizar los guantes adecuados a la tarea.
- Evitar manipular directamente residuos desconocidos.
- Prestar especial atención a objetos cortantes o punzantes.
- Mantener procedimientos definidos de limpieza y desinfección.
- Realizar una correcta higiene de manos.
- No comer, beber o fumar en las zonas donde pueda existir exposición.
Los EPI son importantes, pero no deben ser la única medida. El INSST recuerda que debemos priorizar primero la eliminación o reducción del riesgo y complementar después con medidas higiénicas y protección individual.
Riesgos biológicos en sanidad

Uno de los riesgos que requiere especial atención son los pinchazos y cortes con agujas u otros elementos cortopunzantes.
La NTP 812 destaca que este tipo de lesiones puede permitir la transmisión de patógenos presentes en sangre, entre ellos los virus de las hepatitis B y C o el VIH. Por ello, debemos establecer procedimientos seguros y utilizar dispositivos y medidas preventivas adecuadas.
Además, según la tarea, pueden ser necesarios guantes, ropa de protección, protección ocular o facial y equipos de protección respiratoria.
La elección nunca debe hacerse de forma automática: el EPI debe responder al riesgo identificado en la evaluación.
¿Y en peluquerías y centros de estética?
No todos los trabajos de estética presentan el mismo nivel de riesgo biológico.
Debemos prestar especial atención a aquellas técnicas en las que pueda existir contacto con piel dañada, pequeñas heridas, sangre o instrumental capaz de producir cortes o punciones, como puede ocurrir en determinados servicios de manicura, pedicura, microblading o maquillaje permanente.
En estos casos aplicamos los mismos principios generales de prevención:
- Higiene de manos antes y después del servicio.
- Uso de guantes cuando exista posibilidad de contacto biológico.
- Limpieza y desinfección adecuada del material reutilizable.
- Gestión segura de elementos cortantes.
- No reutilizar material diseñado para un solo uso.
- Disponer de un procedimiento claro ante cortes o contacto accidental.
La prevención debe adaptarse al procedimiento concreto y a la posible vía de exposición.
Riesgos biológicos en la gestión de residuos
Los residuos pueden esconder peligros que no siempre vemos.
En especial, los trabajadores que manipulan residuos sanitarios pueden exponerse a pinchazos, heridas o contacto con material contaminado. Por eso, una correcta separación desde el lugar donde se genera el residuo resulta esencial.
La NTP 853 establece criterios para la recogida, transporte y almacenamiento de residuos sanitarios. Entre otros aspectos, señala la necesidad de utilizar recipientes adecuados, mantener los envases correctamente cerrados durante el transporte y evitar prácticas que puedan comprometer su integridad.
Los objetos cortantes y punzantes requieren especial atención y deben depositarse en los recipientes previstos para evitar que puedan causar lesiones durante su posterior manipulación.
Medidas prácticas para prevenir el riesgo biológico
Aunque cada puesto requiere su propia evaluación, podemos resumir las principales medidas preventivas en varios puntos.
1. Evaluar antes de actuar
Debemos identificar las tareas con posibilidad de exposición, las vías de entrada y las personas potencialmente afectadas.
2. Reducir la exposición
Siempre que sea posible, modificaremos procedimientos, limitaremos la exposición y evitaremos prácticas que puedan producir salpicaduras, aerosoles o contacto innecesario.
3. Mantener una buena higiene
El INSST destaca la importancia de establecer procedimientos de limpieza, desinfección, higiene personal y gestión de ropa y equipos de trabajo. También contempla la vacunación cuando esté disponible, sea eficaz y resulte indicada dentro de la prevención del riesgo evaluado.
4. Elegir correctamente los EPI
Guantes, ropa de protección, protección ocular o respiratoria deben seleccionarse según la tarea y la vía de exposición, no simplemente porque exista un riesgo biológico genérico.
5. Gestionar correctamente los residuos
Debemos establecer procedimientos para su recogida selectiva, almacenamiento, transporte y eliminación, especialmente cuando puedan estar contaminados.
6. Formar a los trabajadores
Saber utilizar un guante no es suficiente. Los trabajadores deben conocer qué riesgo existe, cómo evitarlo y qué hacer si ocurre una exposición accidental.
En iPrevención ofrecemos formación en prevención adaptada a las necesidades de las empresas y sus equipos.
La prevención debe adaptarse a cada actividad
El riesgo biológico no es exclusivo de profesiones muy especializadas. Puede aparecer en tareas cotidianas cuando existe contacto con personas, residuos, fluidos o materiales potencialmente contaminados.
Por eso, no debemos aplicar medidas genéricas sin analizar previamente el puesto de trabajo.
En iPrevención, a través de nuestros servicios de prevención, evaluamos las condiciones reales de cada actividad para definir procedimientos, medidas organizativas, formación y equipos de protección adecuados.
La clave está en detectar dónde puede producirse la exposición y actuar antes de que un contacto, un corte o un pinchazo se conviertan en un accidente laboral.
Puedes consultar también la colección oficial de Notas Técnicas de Prevención del INSST, que reúne la documentación técnica utilizada como referencia para este artículo.