Las caídas de altura y los golpes de cargas suspendidas están siempre entre las primeras causas de accidente grave en construcción. Por eso son también los dos trabajos en los que más se exige recurso preventivo. Pero no basta con poner a alguien mirando: hay que saber qué mirar. Aquí tienes cuándo es obligatorio en altura y con grúas, y la lista de lo que un buen recurso preventivo comprueba en cada caso.
Por qué la altura y los izados exigen recurso preventivo
Hay tres vías por las que se llega a la obligación, y en altura y con grúas suelen darse varias a la vez:
- Riesgo especialmente grave de caída de altura. Está en el artículo 22 bis del RD 39/1997 y en el anexo II del RD 1627/1997 para obras.
- Montaje o desmontaje de prefabricados pesados, anexo II del RD 1627/1997: vigas, pilares, placas alveolares, paneles de fachada.
- Concurrencia de operaciones: la grúa izando sobre una zona donde trabaja otra cuadrilla, o el montaje de andamio mientras se sigue trabajando en la fachada.
Y si la grúa o la plataforma trabaja cerca de una línea eléctrica de alta tensión, se añade otro riesgo especial del anexo II.
Trabajos en altura: cuándo sí
La ley no fija una altura a partir de la cual sea obligatorio. Lo que pide es que el riesgo sea especialmente grave por la actividad, el procedimiento o el entorno. En la práctica, estos casos casi siempre lo son:
- Trabajos en cubiertas con lucernarios o placas frágiles.
- Bordes de forjado y huecos mientras se monta o se desmonta la protección colectiva.
- Montaje, modificación y desmontaje de andamios.
- Montaje de estructuras metálicas y de hormigón.
- Trabajos verticales con cuerdas.
- Trabajos en altura en los que, por el procedimiento, la protección depende del arnés.
La evaluación de riesgos o el plan de seguridad y salud tienen que identificar estos trabajos y decir cómo se organiza la presencia del recurso preventivo.
Qué comprueba el recurso preventivo en altura
- Protección colectiva antes que individual. Barandillas, redes, tapas de huecos. El RD 1215/1997 da prioridad a la protección colectiva: el arnés es para cuando no hay otra opción.
- Que la protección esté completa y bien puesta: sin tramos abiertos, con rodapié, con las redes tensas y bien ancladas.
- Puntos de anclaje y líneas de vida adecuados, y que el trabajador esté enganchado de verdad, no con el arnés puesto y el mosquetón colgando.
- Andamios con su documentación: plan de montaje, utilización y desmontaje cuando lo exige el RD 1215/1997, montaje bajo la dirección de una persona con formación adecuada y revisión antes de usarlo.
- Plataformas elevadoras manejadas por personal formado y autorizado, con el arnés anclado a la cesta.
- Accesos seguros: escaleras fijadas, pasarelas, nada de subir por la estructura.
- Condiciones del día: viento, lluvia, hielo o calor que obliguen a parar.
- Zona inferior acotada para que nadie pase por debajo.
Tienes más detalle sobre equipos en nuestra guía de trabajo en altura: arneses, líneas de vida y documentación.
Grúas e izados: cuándo sí
La grúa por sí sola no obliga siempre a tener recurso preventivo. Lo que lo hace obligatorio es lo que la rodea:
- Izados sobre zonas con gente trabajando, aunque sea otra empresa: concurrencia de operaciones.
- Montaje de prefabricados pesados: riesgo especial por sí mismo.
- Grúa o autogrúa cerca de líneas eléctricas de alta tensión.
- Montaje y desmontaje de la propia grúa torre, que combina altura y cargas pesadas.
Qué comprueba el recurso preventivo en un izado
- Gruista con su carné: de grúa torre (RD 836/2003) o de grúa móvil autopropulsada (RD 837/2003), según el caso.
- Señalista cuando el gruista no ve la carga, con un sistema de comunicación acordado: gestos o radio.
- Accesorios de elevación en buen estado: eslingas, cadenas, ganchos con pestillo, sin nudos ni cortes, y con la carga máxima marcada.
- Carga bien estrobada y equilibrada antes de despegarla del suelo.
- Nadie bajo la carga suspendida: zona acotada en el recorrido y en la descarga.
- Viento: respetar los límites del fabricante y parar si se superan.
- Interferencias con otras grúas, líneas eléctricas o edificios.
- Recepción de la carga en altura con los trabajadores protegidos frente a caída, sin asomarse al borde para guiarla.
Más sobre maquinaria en medidas para evitar accidentes con retroexcavadoras, grúas y dúmperes.
Un caso típico: montaje de una nave prefabricada
Autogrúa montando pilares y vigas, dos montadores recibiendo las piezas desde plataformas elevadoras y, a la vez, la cuadrilla de cubierta empezando por el otro extremo. Aquí se juntan tres motivos: prefabricados pesados, caída de altura y concurrencia. Un recurso preventivo controla la secuencia de montaje, que nadie entre en el radio de la autogrúa, que los montadores estén anclados a la cesta y que la cubierta no avance hasta tener la protección del borde puesta. Si la nave es grande y los tajos están separados, hace falta más de uno.
Errores que vemos en obra
- Un recurso preventivo para toda la obra mientras hay altura en un extremo y grúa en el otro.
- El encargado como recurso preventivo mientras hace de señalista: o señala o vigila.
- Retirar la barandilla para meter material y no reponerla.
- Arnés sin punto de anclaje previsto: «ya buscaré dónde engancharme».
- Partes de vigilancia firmados a final de semana, todos con la misma letra.
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Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio el recurso preventivo para trabajar con una grúa?
No siempre. Lo es cuando hay izados sobre zonas donde trabaja gente, montaje de prefabricados pesados, proximidad de líneas de alta tensión o cuando la evaluación o el plan lo prevén. Un izado aislado en zona despejada y acotada puede no necesitarlo.
¿El recurso preventivo puede hacer de señalista?
No es recomendable. El señalista tiene que estar pendiente de la carga y del gruista todo el tiempo, y el recurso preventivo tiene que vigilar el conjunto del trabajo. Si hace las dos cosas, deja de hacer una.
¿Un trabajador con arnés necesita recurso preventivo?
Depende de si el riesgo de caída es especialmente grave. Que la protección dependa solo del arnés es un indicio fuerte de que lo es, y la evaluación o el plan deben valorarlo.